Próstata agrandada: no es la edad, es una hormona

Levantarse tres veces por noche no es la edad. Es una glándula que creció alrededor del conducto por donde sale la orina, empujada por una hormona.

Un chorro que perdió fuerza. La sensación de que la vejiga nunca termina de vaciarse. Urgencia que aparece de golpe. Son los síntomas de la hiperplasia prostática benigna, y afectan a más de la mitad de los hombres mayores de 50 años y a cerca del 80% de los mayores de 70.

Es un tema del que se habla poco y se consulta tarde. Y conviene consultarlo, porque los mismos síntomas pueden tener causas distintas.

Dónde está el problema

La próstata es una glándula del tamaño de una nuez ubicada debajo de la vejiga, que rodea a la uretra. Produce parte del líquido seminal. Esa ubicación explica todo el cuadro.

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La próstata rodea el conducto por donde sale la orina. Su ubicación explica todo el cuadro: si crece, el chorro pierde fuerza y la vejiga no termina de vaciarse. No es una enfermedad de la vejiga.

La hiperplasia prostática benigna es el crecimiento no canceroso de esa glándula. Empieza alrededor de los 40 y avanza lentamente. No es cáncer, no se transforma en cáncer, y tener una no protege ni predispone a la otra: son procesos distintos, en zonas distintas de la glándula, que simplemente pueden coexistir.

La causa: no es la testosterona, es su derivado

El mecanismo mejor documentado involucra a la dihidrotestosterona, la DHT: un derivado de la testosterona producido por la enzima 5-alfa-reductasa dentro de la propia próstata. La DHT es entre cinco y diez veces más potente que la testosterona a nivel del receptor androgénico, y es la que estimula el crecimiento del tejido.

Testosteronacirculando5-alfa-reductasala enzima que convierteDHT5 a 10 veces más potenteCrece el tejido prostáticoEl zinc participa en la regulación de esta enzimay la próstata es el tejido blando que más zinc concentra
La DHT es el derivado de la testosterona que estimula el crecimiento del tejido prostático. La enzima que la produce actúa dentro de la propia glándula, y su regulación depende de nutrientes que la próstata concentra más que ningún otro tejido blando.

Con los años cambia además el balance entre andrógenos y estrógenos: la testosterona baja, la aromatasa del tejido graso convierte parte de ella en estradiol, y ese entorno hormonal favorece la hiperplasia. Por eso el exceso de grasa abdominal es un factor de riesgo y no un detalle estético.

El problema no es tener testosterona. Es hacia dónde la está mandando el cuerpo.

Los síntomas, en dos grupos

De vaciado: chorro débil o intermitente, dificultad para iniciar la micción, esfuerzo, goteo final, sensación de vaciado incompleto.

De llenado: aumento de la frecuencia, urgencia, nicturia. Esta última —levantarse de noche— suele ser la que más deteriora la calidad de vida, porque fragmenta el sueño noche tras noche.

Cuándo consultar sin demora

  • Sangre en la orina o en el semen
  • Imposibilidad de orinar: la retención aguda es una urgencia
  • Dolor al orinar o fiebre
  • Pérdida de peso sin explicación o dolor óseo
  • Cambios rápidos en los síntomas

Los estudios

  • PSA. Se eleva tanto en la hiperplasia como en la prostatitis y en el cáncer, así que un valor alto no equivale a diagnóstico. Lo que importa es la tendencia en el tiempo y la relación PSA libre sobre total. Ojo: el ciclismo, la eyaculación reciente y el tacto rectal lo elevan transitoriamente.
  • Tacto rectal. Evalúa tamaño, consistencia y presencia de nódulos. Sigue siendo información que ningún análisis reemplaza.
  • Ecografía con residuo post-miccional, para ver cuánta orina queda después de orinar.
  • Flujometría, que mide objetivamente la fuerza del chorro.
  • IPSS, un cuestionario de siete preguntas que puntúa la severidad y permite seguir la evolución.

Hábitos que cambian los síntomas

  • Cortar los líquidos dos o tres horas antes de acostarte. Es lo que más impacto tiene sobre la nicturia.
  • Reducir alcohol y cafeína, que irritan la vejiga y son diuréticos.
  • No aguantar las ganas y orinar sin apuro, intentando el doble vaciado: esperar unos segundos y volver a intentar.
  • Actividad física regular. Los hombres más activos reportan síntomas más leves de forma consistente.
  • Bajar la grasa abdominal, por su efecto sobre el balance hormonal.
  • Revisar la medicación. Antihistamínicos y descongestivos pueden empeorar la obstrucción.

Los nutrientes que trabajan sobre el mecanismo

Zinc

La próstata concentra más zinc que cualquier otro tejido blando del cuerpo, y esa concentración cae de forma marcada en el tejido prostático enfermo. El zinc participa en la regulación de la 5-alfa-reductasa —la enzima que fabrica la DHT— y en la función del receptor androgénico. Su déficit es relativamente común en hombres mayores.

DIM

El diindolilmetano es el compuesto que se forma en el estómago a partir del indol-3-carbinol de las crucíferas: brócoli, repollo, coliflor, coles de Bruselas. Modula el metabolismo de los estrógenos, favoreciendo las vías de hidroxilación consideradas más favorables. Justamente el desbalance andrógeno-estrógeno es una de las piezas del cuadro, y la evidencia epidemiológica sobre consumo de crucíferas y salud prostática es consistente.

NAC con selenio

El estrés oxidativo y la inflamación crónica participan en el crecimiento prostático. La N-acetilcisteína es precursora del glutatión, el antioxidante principal del organismo, y el selenio es cofactor de la enzima que lo usa. Una aclaración honesta: el gran ensayo SELECT, que probó selenio y vitamina E para prevenir cáncer de próstata, no encontró beneficio. Eso no invalida su rol como nutrientes, pero desaconseja usarlos con expectativas preventivas de cáncer.

Aceite de semilla negra y aceite de orégano

Ambos aportan compuestos con actividad antiinflamatoria y antimicrobiana documentada. Su lugar acá se apoya en el componente inflamatorio del cuadro y en la prostatitis crónica, que muchas veces convive con la hiperplasia.

Vitamina D y magnesio

Hay receptores de vitamina D en el tejido prostático, y los estudios observacionales asocian niveles bajos con síntomas urinarios más severos. El magnesio participa en la relajación del músculo liso, que es parte del componente funcional de la obstrucción.

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Preguntas frecuentes

¿La próstata agrandada se convierte en cáncer?

No. Son procesos distintos, que afectan además zonas diferentes de la glándula. Pueden coexistir, y por eso el control periódico importa.

¿A qué edad empiezo a controlarme?

Las guías suelen sugerir conversar el tema con el urólogo a partir de los 50, y a partir de los 45 si hay antecedentes familiares directos de cáncer de próstata.

Estoy con tamsulosina o finasteride. ¿Puedo sumar esto?

Sí, pero contale a tu urólogo qué estás tomando: algunos nutrientes pueden influir sobre el PSA y conviene que lo sepa antes de interpretar un análisis. La medicación no se suspende por cuenta propia.

¿La frecuencia sexual influye?

Los estudios sobre frecuencia de eyaculación y salud prostática son observacionales y sus resultados, mixtos. No hay una recomendación firme.

Si estás con medicación, no la suspendas por tu cuenta: hablá de estos cambios con tu médico.

Envíos a toda Argentina. Si tenés dudas sobre qué te conviene, escribinos por WhatsApp y te orientamos.

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